viernes, 16 de junio de 2017

Reflexión sobre el cuento "Henry", de Rodríguez Fernanda, publicado en el blog.
Leo y releo este cuento y no deja de movilizarse, no solo porque fue escrito por alguien que el año pasado estaba en mi lugar, sino por la  carga emotiva que transmite.
Cuando nos hablan de inclusión, viene a nuestra mente un niño "especial", con alguna dificultad cognitiva, motriz, de conducta, etc.
Este cuento demuestra algo que tengo dando vueltas en mi cabeza desde hace algún tiempo.
Lo que destaco no es al niño con autismo sino como todos tenemos "un toque especial".
En el aula todos nuestros niños tendrán virtudes diferentes, algunas cosas les resultarán más fáciles y otras no tanto.
¡Qué gran desafío para nosotras, las seños!
Debemos encontrar en cada uno su característica positiva para destacarla, trabajarla y desde ese lugar donde el niño se siente cómodo, que logre avanzar en lo otro, en lo que le cuesta, en lo que todavía le falta por descubrir.
¿Cómo lograrlo con 30 alumnos?
La respuesta espero ir encontrándola a lo largo de estos cuatro años, aunque creo que recién con la experiencia en el aula voy a poder complementarla.
Una cuestión muy interesante que se socializó en el aula fue la creación de un proyecto de ley de educación emocional.
¿Qué importante y trascendental sería que de manera explícita y formal se considere en el currículum, la enseñanza involucrando las emociones.
El aprendizaje, los fracasos, las interrelaciones, todo se canalizaría mejor si se saben manejar y se conocen las emociones, los sentimientos.
De allí podríamos resaltar las virtudes de nuestros niños, no solo trabajando la parte académica, sino también emocional; valorando a cada "pequeño especial".


2 comentarios:

  1. Qué buenas reflexiones te despertó el cuento leìdo. Coincido con vos sobre la necesidad de educar desde las emociones. Gracias por tu aporte

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  2. Es cierto Ro, no hay posibilidad de aprendizaje significativo si no tenemos en cuenta las emociones, y mucho menos, si a la hora de enseñar, solo consideramos las limitaciones (que todos tenemos) y no nos enfocamos en las capacidades (que también todos tenemos).
    Creo que además es importante asumir las limitaciones que tenemos como docentes (o futuros docentes), a modo de una crítica sobre la propia práctica; solo entonces, seremos capaces de buscar alternativas para superarlas.
    Me encantó tu aporte!

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