domingo, 29 de mayo de 2016

INSTITUTO SUPERIOR DE FORMACIÓN DOCENTE Y TÉCNICA Nº159


PROFESORADO DE EDUCACIÓN PRIMARIA
ESPACIO CURRICULAR: PRÀCTICAS DEL LENGUAJE
PROFESORA: BAZA LAURA
ALUMNA: CASTRO ÉRIKA


“¿PRÁCTICAS DEL LENGUAJE O LENGUA?”



INTRODUCCIÓN
      

Enseñar es una acción intencional y compleja, en la cual intervienen diversos actores y variables. El docente debe desarrollar acciones para promover la construcción del conocimiento de los alumnos; actuando como lector y escritor; ayudando a que los niños tengan la posibilidad de leer y escribir; aportando información, descontextualizando el saber y transmitir responsabilidad para que sus alumnos tengan la misma reacción.
La idea fundamental de este texto es contribuir a la apropiación de la lengua escrita y la formación de los niños como usuarios autónomos de la misma. Teniendo como objetivo esencial ofrecer oportunidades a los alumnos a ingresar en el mundo literario, formarlos como estudiantes y  como lectores críticos, propiciar el trabajo con distintos géneros, favorecer la reflexión sobre el lenguaje y así enriquecer las competencias lingüísticas y comunicativas de los niños en cuestión. 



“Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión.”
                                                                    Paulo Freire


Tras una serie de lecturas e investigaciones, comprendí que la materia “Prácticas del Lenguaje” es prácticamente similar en tanto al contenido de la anteriormente llamada “Lengua”. Lo que en realidad varía entre ambas, es el enfoque en el cual se da este contenido y la metodología que se utiliza para llevarlo a cabo (cómo enseñarlo).
Sin embargo, supone un alcance mayor que no finaliza en el conocimiento de los contenidos que sugiere el diseño curricular, sino con la manera en que se utilizan estos contenidos en la práctica.
Las prácticas del lenguaje sirven para ofrecerle a los alumnos situaciones de lectura, escritura e intercambios orales; de modo que puedan formarse como:
 Lectores, para entretenerse, identificarse o no con sentimientos ajenos, entender, conocer, analizar y comprender.
Leer, si bien es una práctica que comúnmente se relaciona a la escuela, también es considerada como práctica social, ya que enriquece la vida. Implica acercase a los textos, establecer diálogos, que se familiaricen con ellos, estar atentos a las percepciones, que sean creativos a la hora de interpretar momentos oportunos,  sentir distintas emociones (pasión, amor, temor, sospecha), en fin, los docentes tienen la oportunidad de desenvolver en el alumno amor hacia la literatura.
“El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo”.                    Daniel Pennac

Escritores, para comunicarse, emitir opiniones, disculparse, solicitar, agendar, plantear puntos de vista, expresarse y transmitirse. El docente debe lograr que sus alumnos sean capaces de escribir su propia historia, darle la libertad de expresarse a través de una hoja y un lápiz, generar oportunidades de transmisión de conocimientos y sentimientos.
A través de las Prácticas del Lenguaje, se produce el dominio de la gramática, se aprende a comprender y producir distintos tipos de textos, se ejercita y se desarrolla el proceso cognitivo y se descubren habilidades.
Los alumnos deben realizar un proceso de composición (según Daniel Cassany), utilizando diversas técnicas, obteniendo información y la realización de borradores, entre otras cosas. Ya que las actitudes para la expresión escrita están directamente relacionadas con la lectura y el placer de leer.
“Escribir es un acto de amor, si no lo es, no es más que escritura”.                                                       Jean Cocteau

Oyentes y hablantes, para establecer interacciones sociales, que tengan cada vez más control, precisión y autonomía sobre sus intervenciones, comprender lo que dice el otro; estimular el respeto en cuanto a los tiempos de escuchar y ser escuchado, diferenciar el uso del lenguaje en los ámbitos que se sitúen, reforzar el discurso hablado, expandir su vocabulario y enseñar técnicas que sean útiles a la hora de desenvolverse ante un público determinado. La comunicación oral es la forma natural de servirnos del lenguaje; la oralidad está presente en todos los grupos humanos como manifestación esencial del lenguaje. El uso escrito es otra forma de uso, más evolucionada, del mismo sistema de lengua.
“Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar”.         
                                                                                  Winston Churchill

Aquel que cumpla el rol del docente, facilitará a sus alumnos una diversidad de obras literarias de calidad, para que éstos construyan criterios y opiniones personales; propiciará el diálogo para que se resuelvan los conflictos de manera consensuada, oirá a cada uno de sus alumnos de manera respetuosa, e insertará reflexiones con respecto a los medios de comunicación.
En las Prácticas del Lenguaje, encontramos una diversidad de estas, valga la redundancia, como leer, escuchar leer, recomendar lecturas, comentar y opinar sobre lo leído, seleccionar y elegir que leer, el docente lee y los alumnos escuchan, los alumnos leen por sí mismos y hacia sus pares. Preguntar, explicar, exponer, argumentar, escribir, dictar, copiar, revisar, corregir, reescribir, resumir, citar, resolver, serán parte de la disciplina y otorgaran gran parte del aprendizaje.
Hay que considerar como propósitos básicos en la enseñanza de las Prácticas del Lenguaje, lograr que todos los alumnos comprendan la naturaleza del sistema de escritura y lleguen a leer y escribir por sí mismos. Como también, preparar a los niños para desempeñarse en la vida académica de manera que sean capaces de resolver por su cuenta situaciones de estudio, debemos crear estudiantes.
El docente tiene que desarrollar en los alumnos el comportamiento lector, invitarlos a leer quitándole el carácter obligatorio; contagiar el gusto por la lectura y planificar secuencias.
“No se enseña a ser lector, se contagia el ser lector”
La evaluación es una necesidad de la institución escolar, es un instrumento para determinar en qué medida la enseñanza a logrado su objetivo. Si lo que queremos es formar lectores autónomos es necesario redefinir la evaluación, porque formar éstos significa capacitar a los alumnos para decidir cuándo su interpretación es correcta y cuándo no lo es, para estar atentos a la coherencia del sentido que van construyendo y detectar posibles incoherencias.
Además, capacitarlos para buscar pistas en un texto para su beneficio y brindarles oportunidades de construir estrategias de lectura.
Entonces, si se concilia la necesidad de evaluar, se produce una relación con la lectura, se forman lectores, y se consolida el proceso de enseñanza aprendizaje; entonces es posible leer en la escuela.

                                                                                                                             Erika Castro


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