domingo, 29 de mayo de 2016

                  Dulces sueños Marìa


Eran las 2 de la mañana, la familia Rodríguez descansaba tras pasar el día completo desempacando sus pertenencias en su nueva casa.
La noche se tornaba tranquila, la casa se encontraba silenciosa y los tres pequeños de la familia dormían en sus camas. Hasta que María la mayor de los hermanos despertó al oír risas y pasos agitados.
Su imaginación la remontó a su antiguo barrio, y recordó cuanto amaba jugar a las escondidas con sus amigas; al escuchar tan tentador sonido, recurrió a sus oídos para seguir un camino de risas que llevaban a una habitación oscura y fría.
Abrió la puerta, y notó que lo único que se encontraba en aquella habitación era un enorme y antiguo reloj de péndulo.
-¡Las encontré! – exclamó María mientras se introducía dentro de dicho reloj. Las risas desaparecieron, nadie estaba allí...
¿De dónde venían todos esos ruidos? ¿Será una broma de mi hermano Pedro?- se preguntó María.
De pronto, se sintió un portazo, al voltear, reaccionó que la puerta que conducía al interior del reloj, se cerró bruscamente con una ráfaga de viento. María comenzó a desesperarse, y automáticamente comenzó a gritar y patalear para que alguien la escuchara.
En  la habitación que comparten los niños, Juan, el más pequeño se despertó luego de escuchar un fuerte ruido cercano a su ventana. Cuando se acercó, observó que afuera trascendía una gran tormenta, el viento y la lluvia hacia que los arboles golpearan los vidrios; eran tan fuertes las ráfagas que el sonido que había oído era que al vecino se le habían roto los vidrios con semejante torrencial.
Asustado, trató de despertar a Pedro, pero este estaba tan cansado que ni siquiera lo escuchaba, y de repente ¡PUM! un rayo cae en su patio, la desesperación y el medio comenzaron a invadirlo, corrió hasta una habitación que aún no conocía y se metió a lo que él pensaba que era un armario. 
Adentro estaba María, ¡era el reloj! rendida ante la posibilidad que alguien la escuche, al ver a su pequeño hermano sonrió y lo abrazó.
Juan no entendía lo que pasaba, pero con el abrazo se tranquilizó y olvido todo lo que sucedía afuera, tanto que no se dio cuenta que el reloj no tenia picaporte del lado de adentro, así que estaban encerrados, otra vez.
El reloj marcó las 3 de la madrugada y todo comenzó a cambiar, la oscuridad se fue, y se veía una luz muy brillante que provenía de donde supuestamente terminaba el reloj. Los hermanos se acercaron muy lentamente y observaron que ahí si había un gran picaporte, la luz venía de la cerradura de este.
Tomaron coraje y decidieron entrar.
Dentro del reloj, se encontraba una ciudad mágica donde todo era especialmente diseñado para los niños, había golosinas gigantes, un rio de chocolate, grandes pantallas de videojuegos, los mejores juguetes, un parque de diversiones con grandes barcos y cosas que se mesen en el aire.
Apenas entraron, los niños comenzaron a aprovechar cada uno de los objetos que estaban allí; comieron las comidas más ricas, se divirtieron como nunca, nadie les ordenaba nada, ni ellos obedecían.
Así, pasaron horas y horas, hasta que Juan comenzó a escuchar un leve sonido ante tanto bullicio de videojuego, era diferente, era como una sirena de policía ¿o será de bomberos?- pensó el pequeño.
-¿Será que nuestra casa se está quemando? ¿O nuestros papás nos están buscando? Le comentó a María y juntos imaginaron las situaciones. Corrieron hasta la puerta principal del reloj, se dieron cuenta que por más que tengan todo lo que deseen, no tenían con quien compartirlo, su hermano Pedro dormía mientras ellos se divertían, era injusto. Tampoco tenían  padres que pongan un límite a tantos gustos que podrían hacer un malestar en el futuro, que los mimen, o les den las buenas noches y se preocupen por ellos.
Juntos empujaban la puerta del reloj, con toda la fuerza de su voluntad, pero no pudieron. Ya perdidas las esperanzas, se durmieron tristes.
Tenían muchas cosas materiales, pero les faltaba el amor de su familia, no era lo mismo.
De repente, se escucha el revoloteo de un pájaro que se posa en la ventana de María, y el despertador comienza a sonar para empezar su primer día de clases. María, desorbitada, no comprendía lo que pasaba, ¿Todo fue un sueño? Se preguntó.
Corrió a la habitación de sus hermanos, y allí estaban, durmiendo, despertó desesperadamente a su hermano Juan y este al igual que ella se connotó confundido.
Comenzaron a contar su sueño y se dieron cuenta que coincidían, ¿Había ocurrido en realidad?
Los padres despertaron con el disturbio y se dirigieron a  la habitación de los niños, estos los abrazaron y pensaron que no importaba cuantas cosas valiosas y divertidas  tengan, no valen nada sin la compañía de los que más quieren.
Desentendidos, los padres accedieron a abrazarlos, juntos despertaron a Pedro con mucha alegría y disfrutaron un día lleno de juegos y momentos.



                              FIN


Recursos: globo, palo de lluvia, guantes de latex, papel barrilete, radiografía, frasco de vidrio, anillos, bolsas, agua, voces, piedras.
Integrantes: Díaz  Paula, Castro Erika, Fernández Ailen, Saavedra Daiana, Flores Soledad.





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