Espacio para socializar trabajos escritos de las alumnas, fotos, videos pertenecientes a todos los espacios curriculares. También para publicar aquellos textos que resulten interesantes para la formación. Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N° 159 de la ciudad de Punta Alta, Pcia. de Bs. As
domingo, 7 de mayo de 2017
Biografía lectora
Al comenzar el año hacemos un recorrido por nuestras biografìas lectoras para analizar y reflexionar sobre còmo y cuànto nos fuimos vinculando con los libros,comparto una de la alumna PAULA BERMEJO, acà podemos ver què hermoso huella dejan los libros en nosotros
En relación a la lectura fui pasando por diferentes etapas. Desde muy pequeña fui incentivada a leer, crecí en una casa llena de libros y era habitual recibir alguno de regalo. Me gustaba recibirlos, los hojeaba, leía títulos y analizaba los dibujos, pero era raro que los terminara, salvo algunas excepciones.
Durante la edad escolar hubo varios libros que me atraparon y los leía habitualmente, una y otra vez. Recuerdo cinco de ellos que fueron muy significativos:
• “Cuentos y Leyendas” era una colección de cuatro tomos que incluían poemas, cuentos clásicos, leyendas y mitos; de los cuales siempre elegía leer los mismos, incluso había aprendido varios pasajes de memoria.
• “El Pibe Piola” era un libro de iniciación a la lectura que comenzaba con pocas palabras con letras grandes y a medida que avanzaba la historia, la letra se achicaba progresivamente. Aunque se había convertido en mi preferido, nunca logré finalizarlo, porque además de achicarse la letra, “el pibe” iba creciendo y ya no me parecía entretenido, por lo que volvía al inicio, del cual conocía cada detalle.
• “Elige tu propia aventura” fue un regalo que también me atrapó, pero por alguna razón, siempre elegía las mismas entre varias opciones.
• “Cuento de Brujas” de Lolo Rico fue otro cuento que leí varias veces. Me encantaba el principio y cada vez que lo retomaba, lo comenzaba nuevamente en lugar de continuar desde donde lo había dejado la vez anterior.
• “Ali Baba y los cuarenta ladrones” es un cuento que nunca borré de mi mente, pero no lo leí sino que fue narrado por una profesora en un taller de lectura de la Escuela de Estética a la que asistí de pequeña. Recuerdo cada detalle de ese momento, incluso cómo estábamos dispuestos en el aula, sentados en el piso alrededor de la “seño” y cómo se iba desarrollando la historia, los lugares y hasta las vestimentas de los personajes. Muchas sensaciones que puedo revivir con apenas un esfuerzo de memoria.
Durante la adolescencia todo fue diferente, seguramente otros intereses hicieron que abandonara la lectura por placer, aunque la obligatoriedad que había adquirido, probablemente haya influido también. Solo recuerdo de entonces los cuentos que me atraparon, “Autopista al Sur de Cortázar es uno de ellos, que luego leí también en la Universidad para analizar la cuestión grupal, y “El almohadón de Plumas” de Horacio Quiroga. También leímos en la escuela “Los árboles mueren de pie”, y probablemente nunca lo olvidè ya que lo representamos en una obra de teatro.
A partir de entonces abandoné por un tiempo los libros y los reemplacé por una colección semanal de una revista deportiva.
Luego comencé con los estudios superiores y ya casi no hubo tiempo para otro tipo de lecturas, aunque trataba durante las vacaciones de despejarme con textos que no tuviesen que ver con la carrera. Así conocí los siguientes:
• “Memorias de una Geisha” de Arthur Golden.
• “Las arenas del tiempo” de Sidney Sheldon.
• “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel.
• “Así habló Zaratustra” de Nietzche.
• “Historias de Diván” de Rolón.
Además cada tanto releo “El Principito y “El diario de Ana Frank”, lo hago cada vez que necesito nutrirme de esa inocencia característica de los niños, subestimada por el mundo adulto, pero tan valiosa como la simpleza y sensibilidad que a veces parecen olvidarse.
Olvidaba otros dos libros que fueron muy significativos durante la adolescencia, que también los leí por obligación, pero en este caso fue para el instituto de Inglés, por lo que obviamente lo hice en esa lengua. Lo particular de estos libros, fue que luego de leerlos, tuve la oportunidad de mirar las películas y fue sorpresivo para mí, la gran diferencia en cuanto a lo percibido, desplegado, imaginado a través de la lectura, y lo visto en las imágenes del televisor. Uno fue “The Secret Garden”, del cual leí una versión infantil, y el otro “Misery”, que fue el que más me impactó. En este caso accedí a la versión original y recuerdo sentir temor e impresión por lo que leía, y a la vez incertidumbre por conocer lo que pasaría. Nada de eso ocurrió al ver la película, por lo que entendí lo mágico de la lectura y lo particular de las sensaciones que ésta produce
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
muy buena biografía pau felicidades!!!
ResponderEliminarMe alegro que ta haya gustado Bren! Gracias ❤
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar