Durante los años que duró mi primaria fui descubriendo mi gran amor por la lectura. Tenía 8 años y ya contaba con una gran variedad de libros de cuentos, recuerdo que llegaba mi abuela Ana, quien nos visitaba a diario, y la recibía con todas las energías puestas en leerle y leerle mis cuentos.
Un día ella llegó con un regalito para mí. Era un diario íntimo, guauuuuu, pensé....,¡cuántas hojas libres, en blanco! Me explicó que tenía que llenarlo con lo que pensaba, mis enojos y mis alegrías.
Me entusiasmé tanto escribiendo durante las siguientes semanas, que tuvo que pedirme que le leyera algo...Porque extrañaba mi lectura. Estaba muy entretenida escribiendo y releyendo mis líneas.
A los 10 años mi mamá me regaló mi primer libro "El Principito", lo nombro ahora y me traslada a aquella bella época. Este libro me encantó,año tras año (de los 10 a los 14) lo releía afirmando que descubría nuevas cosas, que antes no veía. Fue mi compañero en esos años, todo lo relacionaba con él. Paralelo a ese encanto por el libro comencé a escribir poesías.Todas las noches escribía algo y me gustaban las rimas y escribir del amor, la soledad, y el silencio. Lo recuerdo como si fuera ayer.
Al comenzar la secundaria me dieron varios libros a leer. Siempre me apasionaba con ellos. Recuerdo títulos como: REBELIÓN EN LA GRANJA, BODAS DE SANGRE, ROMEO Y JULIETA, MARTÍN FIERRO, CUMBRES BORRASCOSAS.
Cuando tenía 20 años conocí a José Arcadio Buendía, a Úrsula, a Melquiades y me quedé allí, desde entonces en Macondo. "Cien años de soledad" marcó gran parte de mi vida.
Al viajar mucho durante estos años, fui buscando en personas las características de esos personajes tan familiares.Esos personajes con los que reí, lloré, me emocioné, me embronqué varias veces. Y al igual que aquel libro recibido a los 10, este nuevo fue y es releído cada año.
Junto a a la maternidad llegaron muchas inquietudes, muchas preguntas y cuestionamientos, sentía una gran necesidad espiritual, fue entonces que comencé a leer la Biblia, que llenó de paz y tranquilidad muchos agujeritos del pasado.Sanó muchas cosas en mí. Y me ayudó....me ayuda a mantenerme en en el amor de Dios, en un lindo equilibrio en esta alborotado mundo.
La Biblia, es hoy el libro que leemos, estudiamos, escudriñamos en casa. A diario junto a unos mates con peperina, y miel nos acompaña, y todos los días descubrimos algo nuevo.
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