sábado, 31 de octubre de 2015

Mi Biografía Lectora

La profesora Luján Avalos nos pidió que escribamos nuestra biografía lectora, lo que me hizo darme cuenta (y me avergonzó un poco) que no leí tantos textos, y que si no fueran por los libros que me hicieron leer en la secundaria, serían aún menos.
En fin, de chica no recuerdo que mis padres me hayan leído, pero si recuerdo dos cuentos que me marcaron mucho. Uno es "Cacho, el perrito modelo", me lo leía mi abuela cada vez que iba a su casa, me encantaba escucharla, ¡Me lo sabía de memoria! Me acuerdo que un día me leyó una parte y me cambió una palabra: "...mamá Fililí decía: un perro bien educado deja la cola tiesa junto a la puerta..." de inmediato la frené y le dije : "¡Abuela! ¡no dice cola, dice rabo!" Todavía me acuerdo y me río.
El otro libro es "Pulgarcita", era de mi prima. Nos veíamos todos los fines de semana,yo ya sabía leer y se lo leía a ella, que es un año más chica, y lo recuerdo muy bien ya que con ese libro le enseñé a leer. El otro día mi hermanita trajo de la biblioteca de la escuela ese mismo libro, no podía creerlo cuando lo ví ¡Tantos recuerdos! Inmediatamente le saqué una foto (sin título, solo el dibujo de la portada) y se la envié con el mensaje "¿te acordás de esto?", a los pocos minutos me llamó y nos pusimos a recordar viejos tiempos.
Lamentablemente esos son los únicos dos cuentos que tengo presentes de mi infancia, pero los recuerdo muy bien y siempre me sacan una sonrisa.
De cuando iba a la primaria recuerdo sólo los tres primeros libros "grandes" que nos hicieron leer, en 6° grado: "Las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza", "Las historias del Rey Arturo" y del tercero no me acuerdo ni el título, ni de qué se trataba. Lo que sí recuerdo es que ninguno de los tres me gustó. A partir de ese año comencé a leer todos los años, pero solo los que estaban en el programa escolar de literatura.
Textos como "El Principito" (que siempre que puedo lo leo, y cada vez que lo hago me transmite algo nuevo) "El escarabajo de oro", "El jinete sin cabeza", "C@ro dice", "Bodas de Sangre", "La casa de Bernarda Alba", "Como agua para chocolate", "El edil", "Relato de un náufrago", "El barco sin pescador", "El alma al diablo", "El matadero", el tedioso "Martín Fierro", y más, que sinceramente no recuerdo, porque no fueron libros que leí por voluntad propia, y debo reconocer que a esa edad no estaba muy interesada por la literatura.
Lo que sí tengo siempre presente es que en 9° año, la profesora (esta misma que nos pidió la biografía) nos leía un cuento al final de la hora de su materia. "Las manos", ese es el título del cuento que recuerdo como si lo hubiese escuchado ayer. Es de un libro llamado "Socorro", que tenía una selección de cuentos de terror, de la autora Elsa Bornemann, que al final de la hora le pedí prestado a la profesora. Todos los cuentos me gustaron, pero el que mejor recuerdo es ese, "Las manos", simplemente escalofriante.
Luego de terminar la secundaria leí otros pocos textos. La saga de "Crepúsculo", que a comparar con las películas, me quedo mil veces con los libros.
Otro fue "Holocausto", amo las historias sobre la segunda guerra mundial. Es un libro muy interesante con los diarios de dos personas que cuentan lo que viven durante la guerra. Uno es Erik Dorf, un oficial Nazi, y otro Rudi Weiss, un judío que logra escapar y se convierte en guerrillero. Es uno de mis libros favoritos, y de los pocos que tengo en mi actual casa.
Y por último "El túnel", de Sábato. Me lo prestó mi mejor amiga, Lucía, una gran lectora. Me lo recomendó ya que era uno de los que más le gustaba.
Como pueden notar, primero, que no he leído mucho, y segundo, que lo poco que leí no pertenece solo a un género literario. Mi gusto es variado. Cuando tengo ganas de leer leo cualquier cosa que tengo a mano, o busco algo que me hayan recomendado.
Olvidaba mencionar que todos los libros que no me leyeron cuando era niña, los leí de grande. Me encanta leerle cuentos a mis hermanitos, y a ellos les encanta que les lea. "El osito panda" "El hipopotamo Simón", "Los peluchines", "Bebesaurio", "Vaquita de San Antonio", "Villamiga", "Pupi el perrito", "Lucía y su telaraña", y muchos más, ¡tienen un montón!
Me hubiese encantado que mis padres me hayan leído, y como sé que a mis hermanitos tampoco les leen, les leo yo, porque pienso que la lectura es algo fundamental en la vida de todos, para enriquecer la escritura, el habla, los conocimientos, los pensamientos y el alma. Y principalmente, es algo que hay que practicarlo desde la niñez.

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